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Día del libro – 23 de abril de 2020

Día del libro – 23 de abril de 2020

Diploma Superior en el entrenamiento de competencias Sociolaborales

Los libros son amigos. Cuidan nuestra memoria e inspiran nuestra imaginación. Viajan con nosotros y, a veces, tan solo nos esperan.

Un libro sobre la mesa de noche cuida nuestros sueños.

Pegado a la nariz, un libro nos da un beso de papel. Los libros se posan como mariposas en nuestras rodillas y nos abrazan como pájaros dándonos su libertad.

Para celebrar su día, el de todos los libros, día de la muerte de Cervantes y Shakespeare, compartimos estos espléndidos relatos de nuestros estudiantes. Respondieron al reto de contestar a dos preguntas misteriosas: ¿Qué pasaría si los árboles hablaran? ¿Qué pasaría si los seres humanos pudieran volar?

¡CON ELLOS OS DESEAMOS UN FELIZ DÍA DEL LIBRO!

MR. FLUFLY

Carlos Rico-Villademoros Martín

Mr. Flufly era un árbol que se movía y hablaba. Era el más viejo de todas las especies y el más sabio. Estaba en el consejo de todas las especies. Tenías cualquier duda y él te la resolvía al momento. Mr. Flufly vivía en el bosque norteño, donde luz casi no había porque su especie, los arlekings, vivían allí y los rayos del sol eran su alimento y eran árboles muy grandes.

Con tono muy grave, Mr. Flufly comentó una triste tragedia:

-Hace mucho tiempo atrás, nosotros llegamos los primeros, por eso, nos iremos los primeros. Mis amigos, mi familia, fueron asesinados por los bichos que mutilaban y quemaban arlekings uno a uno. Lo hacían para mantener su propio beneficio, entre ellos, su calor corporal.

Mr. Flufly era el árbol más viejo de todas las especies y el más sabio. Mr. Flufly se movía y hablaba entre lágrimas.

EL ARBOL NECESITA HABLAR. NO HACE DISFRUTAR PORQUE DA FRUTOS

Gonzalo Carballo Blanco

Dice: no me muevo de aquí, me llamo arbolito viejecito. Los niños vienen a contarme las adivinanzas y los chistes buenos. Cuando me río, me preguntan: ¿eres una planta?. Y yo les contesto: Sí, soy yo, el que necesita beber agua y espera crecer un poco más. Las golondrinas golotean sus nidos y vuelan hacia el cielo. Luego, aparece el sol (¡qué calor que hace!) y yo necesito comer y tengo sed y mis hojas se caen. Entonces los niños me preguntan si estoy triste y por qué lloro, y por qué las golondrinas se esconden.

Y hay un día en que los niños ya no pueden ver el árbol tan maravilloso, ese árbol tan enorme en el que podemos colocar las luces que iluminan la noche para que los niños vean a los niños y a las luces y al árbol que está feliz con los demás.

LA MUJER VOLADORA


Paloma T. Rafecas

En un pueblecito llamado Navas de Riofrío, a los pies de “La Mujer Muerta”, la torre de la iglesia es famosa desde hace siglos por tener la mayor colonia de cigüeñas de toda la comarca y, sobre todo, por los hechos sobrenaturales y extraños que allí ocurren cada anochecer, siendo un pueblecito desconocido, pequeño y escondido en la sierra Segoviana.

Todas las tardes al atardecer las cigüeñas, como si de un ritual se tratara, echan sus largos cuellos y sus picos anaranjados hacia atrás haciéndolos castañear. Y provocando un estruendoso canto,   como si estuvieran llamando a alguien… a alguien muy especial y desconocido.

Se trata de un fenómeno extraño, asombroso y desconocido…. Pero a la vez maravilloso, que solo unos pocos afortunados hemos podido contemplar. Se trata, ni más ni menos, que de la “Mujer Pájaro”, la “Mujer Voladora”, la hermosa mujer que cuentan las leyendas de nuestros antepasados, que nadie conoce, pero que todos esperamos tener la suerte de ver sobrevolando el pueblo.

Esta maravillosa Mujer Voladora se encarga de enseñarnos y recordarnos que nuestro planeta es único y que nos da la vida, que sin Él no existiríamos. Para que podamos seguir existiendo y conviviendo es imprescindible que todos los seres vivos podamos vivir en el respeto mutuo, porque todos, absolutamente todos, somos necesarios sobre la tierra, ya sean humanos, animales, plantas o incluso seres inertes como rocas, gases o agua.

Nos hace ver cómo sería el mundo si nosotros pudiéramos volar, sin contaminaciones, con respeto, disfrutando de un aire limpio y de unas vistas maravillosas, contemplando la vida y la naturaleza, desde un punto de vista que nosotros no alcanzamos a ver, desde el punto de vista de los pájaros.

Esta Mujer Voladora nos da fuerza e imaginación para creernos ser águilas y viajar a donde queramos aprovechando las corrientes de aire, viendo y recorriendo el plantea con una vista que solo este animal excepcional posee.

Este fenómeno único en el mundo ha sido objeto de numerosos estudios por los más prestigiosos científicos y las más famosas universidades, pero jamás han podido descifrar, ni saber el lugar donde procede ni donde reside esta bella mujer. Solo saben que cada anochecer, a la llamada de las cigüeñas, Ella acude a nuestro pueblecito a dejar a todos los lugareños su mensaje de paz y conexión con la naturaleza.


Doctora en Filología Hispánica-Literatura Española e Hispanoamericana. Especialista en literatura española e hispanoamericana contemporáneas, e hipertexto literario y en Didáctica de Lengua y Literatura.